En 2015, esta cifra se multiplicará por 10, alcanzando los 30 millones, lo que supondrá que, dentro de cuatro años, el 70% de los vehículos nuevos incorporen este sistema.
La tecnología Start-Stop nace como respuesta a las normativas de la Unión Europea sobre límites de emisiones, que señalan que en 2015 no se podrá superar los 130 gr/km de C02 y en 2020 los 95 gr/km.
Por ello, además de mejoras en la combustión y en la inyección, muchos vehículos incorporan este sistema, que se caracteriza por conseguir que el motor se apague cuando no se está utilizando su potencia, cuando está al ralentí.
Según una encuesta realizada por el fabricante, un 52% de los negocios de reparación se encuentran familiarizados con esta tecnología, mientras que cuatro de cada diez talleres aún no lo están. Por ello, además de mejoras en la combustión y en la inyección, muchos vehículos incorporan este sistema, que se caracteriza por conseguir que el motor se apague cuando no se está utilizando su potencia, cuando está al ralentí.
Además, un 54% de ellos no se muestran capacitados para reparar un automóvil con sistema Start-Stop, mientras que un 40% sí.
Incluso al preguntarles si conocen que en un automóvil con esta tecnología las operaciones relacionadas con la batería se llevan a cabo de manera diferente, un 52% sabe que el procedimiento es distinto, mientras un 41% no.


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